ENTRE ZONAS PARRILLERAS Y GALERÍAS
Entre quinchos y galerías.
El acto de asar carne es prácticamente tan antiguo como la misma civilización. Desde tiempos remotos las sociedades humanas han hecho de la reunión alrededor del fuego una experiencia única, que por cierto ha ido evolucionando y sofisticándose en sus formas, aunque no en su esencia, a lo largo de los siglos.
Hasta no hace muchos años, era usual que en las casas con cultura y tradición parrilleras se encontrara siempre una terraza o zona parrillera seguro y habitual para estos eventos. Entre la casa y la zona parrillera mediaba un espacio abierto, generalmente ajardinado. Actualmente, la moda arquitectónica tiende a ubicar las parrillas en espacios de tipo “galería”, en los que la parrilla constituye una instancia “intermedia” entre el interior y el jardín.
Ambos tienen, por supuesto, ventajas y desventajas. Pero fundamentalmente, mientras el la zona parrillera se constituye a modo de “templo” gastronómico, con una función claramente diferenciada, lo cierto es que la construcción de galerías a modo de “anexo” de la cocina, en continuidad con esta, está prevaleciendo en los últimos tiempos.
Dicha cercanía suma dos componentes importantes de practicidad y confort. Por un lado, evita las extensas caminatas ida y vuelta con diversos utensilios y enseres y por otro, si el clima no es muy propicio para compartir el evento al aire libre, nada obsta a preparar la carne en la galería y comer “adentro”.
Por supuesto, las definiciones relativas a orientación, cerramiento, materiales, pertenecen a la órbita de los arquitectos. Pero definitivamente hay dos cosas que es imperioso que tengamos claro desde el principio.
- Si vamos a optar por un estilo rustico, con revestimientos en madera, piedra, o ladrillo a la vista, o por un estilo industrial, con componentes de hormigón o microcemento.
- En consonancia con dicho estilo, definir entonces los elementos centrales de nuestro equipamiento, de modo que se adapten plenamente a nuestros sueños y deseos.
En el sitio web de Baca Parrillas encontramos así, por ejemplo, una variedad de productos que, más allá de su esencial elegancia estética y sofisticación tecnológica se adaptan a los distintos tipos de proyectos que podamos concebir:
- Entre las parrillas, tenemos por ejemplo la línea Black Rock, un asador más pesado que los convencionales, en que un solo abrir y cerrar de la puerta frontal basta para tener varias zonas de calor, oxigenar el carbón y cambiar la temperatura de la cámara y cuyo diseño aprovecha de forma mucho más eficiente la energía del combustible, al refractar hacia adentro impidiendo su pérdida y optimizando al máximo el consumo de carbón o leña. La línea Steel Rock, por su parte, cuenta con similares funcionalidades, pero está fabricada con materiales más pesados. Ambas líneas de equipos parrilleros maridan perfecto con los hornos que también se pueden incorporar cómo módulos independientes que se integran a la parrilla y funcionan con el mismo carbón o leña que ya se está usando. Y como la transmisión del calor es directa, se pueden cocinar distintos alimentos a la vez: desde hornear una pizza hasta gratinar un pastel de papa. La línea Skull rock, fabricada en acero inoxidable, es otro equipo muy potente, que cuenta con los mismos perfiles del modelo insignia Steel Rock, solo que con elementos más sencillos. Sería algo así como la versión ”minimalista”. Y, por último, no cabe olvidar la línea Inferno, que cuenta con un sistema de elevación de altura por cables o cadena y cuyas bandejas de acople rápido te permitirán usar los jugos de las carnes como el ingrediente principal de tus salsas. El mejor complemento para el Inferno es un horno acoplado en la parte superior de la parrilla, de modo de aprovechar todo el calor y también todo el aroma.
Por supuesto, la elección de la parrilla constituirá el núcleo central de nuestra decisión. Pero inmediatamente iremos añadiendo componentes.
- Campanas, para mantener limpios de humo los ambientes e iluminar las parrillas, como las Black Rock y Steel Rock, ambas líneas fabricadas de acero inoxidable.
- Rosticeros: tal vez uno de los “chiches” más interesantes de la línea. Fabricados con acero inoxidable, funcionan con pilas comunes doble A y pueden girar hasta 60 horas y soportar hasta 6 kg de peso.
- O incluso podemos pensar en Fire Pits: que combinan el encuentro frente a un círculo de fuego de tiempos pasados con una definida estética contemporánea. Y aquí hay dos modelos para decidir: Muyu y GOT. Muyu significa escucharse en círculo. Este modelo celebra lo que permanece unido. Y en cuanto a GOT, forjado en los rituales sagrados del mundo medieval, nos evoca la furia del fuego asociada al buen beber y el buen comer, con la familia y los amigos como una comunidad de hierro.
- No acaba aquí la lista. Podemos sumar calentadores, de los cuales hay nada menos que siete modelos para cubrir distintas necesidades: Nordic, Rondo, Scantek, Classic, Firelog, Insert y Corner. E incluso podemos pensar en tapas ahumadoras, para los amantes de este tipo de cocción.
Por último, deberemos también definir la ubicación en nuestra galería de zonas de apoyo y trabajo, de lavado y de guardado. ¿Qué vamos a guardar? No solo carbón o leña. El mundo de la parrilla nos invita a ir coleccionando accesorios de lo más variados. Delantales, tablas, distintos tipos de cuchillas, atizadores, pinzas, …
¿La fase final? Definir la ubicación del mobiliario, mesa, sillas, teniendo en cuenta el espacio disponible y las probables “extensiones” que tengamos que implementar cuando a nuestro grupo nuclear entremos a sumar más familiares, amigos o vecinos, convocados por nuestra gran atracción técnica, nuestro impecable arte culinario y, sobre todo, nuestra alegría de compartir.
HISTORIA DE LA PARRILLA Y EL ASADO
Pinceladas de historia de la parrilla
El descubrimiento del fuego y su aplicación en la cocina se le atribuye al Homo Erectus —sucesor del Homo Habilis— que pobló la tierra en plena época glacial, entre los años 1.000.000 y 300.000 a.C. Y concretamente se estima que fue en torno al año 500.000 a.C. cuando se descubrió por primera vez como domesticar el fuego, producido originalmente de modo natural, para luego aprender, primero a mantenerlo y luego a encenderlo y conservarlo.
Utilizado como elemento susceptible de brindar luz y calor en medio de una naturaleza muchas veces hostil, y con el potencial de brindar además seguridad para alejar a animales predadores, es probable que, en cierto momento, como de casualidad, nuestros más remotos ancestros se hayan encontrado con la sorpresa de que la cocción de las carnes les brindaba una mayor terneza y un sabor distinto y agradable. Lo que seguramente ignoraban, pero no por ello era menos importante, es que esa cocción eliminaba numerosos patógenos causantes de enfermedades, constituyendo una alternativa culinaria no solo practica sino sobre todo saludable.
Durante miles de años el asado fue el único método de cocción, mediante la colocación de las piezas sobre la hoguera mediante algún sistema de sujeción rudimentario.
Rusticas parrillas o ancestros de nuestros actuales rosticeros, así como diversos implementos y accesorios asociados (como por ejemplo los usados para remover las brasas o retirar las piezas ya listas para comer) vienen de hecho acompañando a la humanidad desde tiempo inmemorial.
Pero en cuanto concierne a la parrilla en su forma moderna, Wikipedia nos cuenta que fue desarrollada en el siglo XVII, cuando el herrero Phillipe Ledoux erró en el cálculo de materiales al proceder a la ejecución de una reja perimetral de un elegante château. Pero cuando quiso cobrar el total de materiales, el barón dueño de la propiedad se negó a pagar por el hierro sobrante. Entonces el herrero lo usó como soporte para asar carne frente al castillo.
Cuenta la leyenda que el aroma era tan delicioso que enloqueció al barón a tal punto de acceder a desembolsar los 2 ducados que adeudaba, para de ese modo obtener la improvisada reja-parrilla recién inventada.
Sin embargo, fue en Sudamérica donde el “asado” se convirtió en un elemento cultural “icónico”.
Dadas las excelentes condiciones de suelo y clima, las vacas llegadas a estas tierras con los conquistadores europeos comenzaron a reproducirse velozmente por toda la pampa, cuyas llanuras repletas de pastizales eran para ellas como un auténtico banquete a cielo abierto. La compatibilidad entre el ganado y su entorno resulto tal que ya en el siglo XVIII había unos 40 millones de cabezas de ganado.
Concolorcorvo o Calixto Bustamante Carlos Inca, cronista vocacional del siglo XVIII, consignó sobre los gauchos de aquel tiempo: “muchas veces se juntan de éstos, cuatro, cinco y a veces más con pretexto de ir al campo a divertirse, no llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las bolas y un cuchillo” Es que no hacía falta más. La llanura misma ofrecía comida en abundancia a quien se aplicara simplemente a atrapar una pieza, y, luego a hacer el fuego y ponerla al asador.
Cayetano Cattaneo, un jesuita italiano que anduvo por estas latitudes a comienzos del siglo XVIII con ojos atentos y pluma veloz, consignó con algo de espanto las costumbres culinarias de los paisanos:
“…no es menos curioso el modo que tienen de comer la carne. Matan una vaca o un toro, (…). Enseguida encienden una fogata y con palos se hace cada uno un asador, en que ensartan tres o cuatro pedazos de carne…. Enseguida clavan los asadores en la tierra alrededor del fuego, inclinados hacia la llama y ellos se sientan en rueda sobre el suelo”.
Otros cronistas también se detuvieron en la forma de preparación de la carne, como el inglés John Miers, que visitó la Argentina en 1818:
” No retiran el espetón del fuego, y a medida que se va asando cada uno corta tajadas o bocados bastante grandes, directamente del trozo; comodidades corno son mesas, sillas, tenedores, etc., les son desconocidas. Se ponen en cuclillas alrededor del fuego, cada uno desenvaina el cuchillo que invariablemente lleva encima día y noche, y se sirve a su gusto.”
Pablo Mantegazza, en su escrito “Carne asada y puchero”, de 1858, aseguró que “el verdadero gaucho no vive sino de carne, que, con el nombre de asado, constituye su plato predilecto y sin el cual no se sentaría a la mesa. (…). No es raro ver a un grupo de cuatro o seis personas despacharse, en un abrir y cerrar de ojos, un ternero. (…) En honor de la cocina de esos países diré que un asado con cuero, esto es, un pedazo de asado cubierto aún con la piel velluda y tostado sobre las brasas, es uno de los bocados más sabrosos del mundo…”
No es casual que el cuadro que resultara ganador de la “Primera Exposición Nacional de Pintura” -organizada por Domingo Faustino Sarmiento en Argentina en 1871- se llamara “Gaucho porteño en actitud de enseñar a un extranjero el modo peculiar que tiene de cortar el asado”
El asado, tipificado como tal, apareció además en el recetario de cocina popular que elaboró la argentina Juana Manuela Gorriti en 1890. En el libro, titulado “Cocina ecléctica”, se describía un minucioso y detallado procedimiento para trozar, condimentar y preparar el “asado”.
La cultura parrillera se terminó de expandir a principios del siglo XX cuando se conformó el renombrado “crisol de razas” que proclaman los manuales escolares y el asado llegó a las ciudades.
Hacia 1950 se masificó la presencia de parrillas en las casas. Y es dentro de esta tónica que hoy continua, cada vez con adelantos tecnológicos más sofisticados, como los que ofrece Baca Parrillas,

Para aquellos parrilleros que deseen modernizar sus equipamientos Baca Parrillas presenta una amplia gama de productos simplemente espectaculares.
En el rubro parrillas, Baca Parrillas ofrece las parrillas BlackRock y Steel Rock, cuyo diseño utiliza de una forma más eficiente la energía del combustible al refractar el calor hacia adentro impidiendo su pérdida, lo que nos permitirá ahorrar dinero en carbón o leña. Opciones a las que cabe agregar también el modelo Skull y la línea Inferno.
También podemos encontrar campanas para extraer el humo y brindar iluminación, modernos rosticeros de acero inoxidable que pueden girar hasta 60 horas sin necesidad de cambiar sus baterías, y dos modelos de Fire Pits: Muyu y GOT, de líneas sobrias y elegantes.
Como para seguir la tradición. Y como para hacer realidad esa frase del Martin Fierro de José Hernández donde consigna “Todo bicho que camina va a parar al asador”.
Parrillas para vegetarianos
El “asado” constituye una tradición ancestral y una costumbre típica en Sudamérica, a punto tal que podemos considerarlo un elemento cultural autóctono. Hay familias que preparan comidas a la parrilla casi ritualmente todos los domingos. Hay grupos de amigos que los organizan regularmente como instancias de encuentro social “cortasemana” o para una reunión extendida en un día feriado. Hay también quienes los planifican para festejar o celebrar eventos especiales, tales como cumpleaños o despedidas.
De hecho, una parte sustancial del encanto involucrado en la preparación de un asado es justamente la interacción social. La charla mientras se prende lentamente el fuego y se espera el punto justo de las brasas, el proceso de ir condimentando la carne y definiendo la secuencia para su cocción, la preparación de las ensaladas mientras que tal vez los niños se zambullen en la pileta o juegan con las mascotas, todo eso forma parte de la imagen que a modo de postal evocamos como característica de un asado.
Ahora, mas allá de esta pintura ciertamente idílica, lo cierto es que tal vez, en la práctica, nos enfrentemos con un auténtico dilema culinario. Sobre todo en estos tiempos, un asado exclusivamente “carnívoro” puede dejar “fuera del cuadro” a aquellos que han optado por dietas vegetarianas o veganas. ¿Qué hacer? ¿Condenarlos al “destierro” de la mesa de ensaladas? No, no, no. Y no solo por motivos afectivos. Sino porque existen numerosas opciones gastronómicas exquisitas para preparar a la parrilla con componentes vegetales de base.
Por supuesto, cabra asimismo tener en cuenta si las preferencias del comensal en cuestión incluyen o no derivados de origen animal como huevos o leche. Pero cualquiera sea el caso, existen múltiples opciones que podemos incorporar al menú de nuestra parrilla, y que, apostamos, seguramente también atraerán a muchos “carnívoros”.
Es solo cuestión de animarse a explorar y ampliar el espectro. Por eso, a modo de pequeña colaboración e impulso en esta dirección, les brindamos seguidamente brindar algunas alternativas 100% vegetarianas, sabrosas y nutritivas, para preparar a la parrilla.
- Morrones con huevo y queso: Cortar el morrón a la mitad, sacarle las semillas y limpiarlo bien por adentro (importante: no sacar el tallo verde, porque necesitamos que conserve la forma de “cuenco” para el relleno). Cocinar un ratito al fuego y luego romper uno o dos huevos adentro. Volver a llevar a la parrilla y de nuevo, un ratito después, agregarle trozos de un queso blando a elección. Cuando el queso esté derretido y la clara del huevo firme, lo retiramos y antes de servir lo podemos decorar con un toque de color verde en forma de cebolla de verdeo picadita. Un espectáculo tricolor que tal vez suscite la envidia de los no vegetarianos y torne imperativo “ir a buscar más morrones” con urgencia.
- Hamburguesas vegetarianas: Es muy sencillo hallar en Internet multitud de recetas de hamburguesas vegetarianas elaboradas a base de legumbres o cereales. Las de garbanzos son muy populares, como también las de calabacín. Son muy combinables con todo tipo de ensaladas y particularmente aptas para el universo infantil o adolescente.
- Montaditos con base de verduras: Algunas verduras, como la calabaza o la berenjena, tienen un formato ideal para hacer de “base” sobre la que construir divertidos montaditos de otros vegetales coloridos, cortados en daditos o juliana. De hecho, uno de los atractivos de la comida vegetariana es justamente, su color. Una propuesta deliciosa, entre la infinidad de opciones disponibles con solo convocar a la mesa a nuestra creatividad, es por ejemplo la de una base de calabacín con montadito de queso de cabra, complementado con salsa de miel, soja y vinagre balsámico. Un lujo exquisito para los paladares abiertos a la exploración de nuevas sensaciones. Y si no nos animamos a tanto, siempre nos quedan las opciones tradicionales, y que por cierto es un placer repetir.
- Brochette de verduras: Ideales para preparar en rosticero, tampoco aquí hay límites a la imaginación: champiñones, zucchinis, morrones rojos, verdes y amarillos, cebollitas, berenjenas, zanahorias, todo en apetitosos trocitos combinados para regocijo del paladar. Las podemos preparar además “a medida” de los comensales. ¿Un consejo? Pincelar nuestras brochettes con una mezcla de aceite de oliva, ajo y orégano antes de comenzar la cocción y repetir el pincelado durante la cocción. Al momento de servir, se puede acompañar otra mezcla opcional, esta vez, de aceite de oliva, aceto balsámico y miel, donde ir remojando cada bocado.
Como podemos apreciar, los vegetarianos no solo tienen opciones para participar de estos eventos, si no que son opciones visualmente atractivas y nutricionalmente muy sanas.
Hasta aquí, el contenido de nuestra propuesta gastronómica. Pero la gran pregunta es: “Donde preparar todas estas exquisiteces”?
Si el objetivo es ser anfitrión de un evento donde poder disfrutar todas las opciones, sean ellas carnívoras o vegetarianas” se impone conocer los productos de Baca Parrillas, firma que brinda al original evento “rustico” de la cocción al calor de las brasas un toque sofisticado, con tecnología de avanzada y un diseño extraordinario.
Entre sus productos se encuentran distintos modelos de parrillas, campanas para extraer el humo y proveer adecuada iluminación, elegantes rosticeros de acero inoxidable, fire pits, asi como una amplia y variada gama de complementos y accesorios.
Y eso sin contar las estufas, con siete modelos diferentes; Nordic, Rondo, Scantek, Classic, Firelog, Insert, y Corner. Versatiles, para colocar en distintas ubicaciones y en ambientes de mayor o menor superficie, podemos combinarlas con los otros elementos estrictamente culinarios de modo de obtener una armonía visual mediante la homogeneidad del diseño en el espacio destinado a la actividad.
En definitiva, un evento gastronómico convoca a todos los sentidos y el “escenario” del evento es el marco en el que la función tendrá lugar. Contar con elementos apropiados, técnicamente efectivos y estéticamente atractivos, es parte del placer. Una inversión a largo plazo que disfrutaremos una y otra y otra vez.
LA PARRILLA, UN ENCUENTRO ALREDEDOR DEL FUEGO

Desde que la humanidad descubrió cómo producirlo y dominarlo, el fuego se configuró como un símbolo de encuentro. Luz y calor nos convocan desde lo más profundo. Y no sólo por su asociación más “práctica” con nuestra necesidad de alimento, sino también porque el fuego invita a la charla extendida, al relato curioso, la anécdota divertida, el intercambio entre amigos y el vínculo entre generaciones.
Pensar en un “asado” es pensar en Sudamérica, de cuyas infinitas pampas surgió, donde se consolidó, y de la cual es casi un ícono. Y organizarlo es toda una ceremonia colectiva. Porque no se trata solo de comer, se trata de un auténtico ritual, donde si bien el rol central se adjudica, obviamente, a quien ocupe el sitial de “parrillero”, todos los involucrados participan. Desde los acuerdos previos sobre sus componentes, los vinos que acompañarán el evento, la preparación de las ensaladas y el aporte de postres “livianitos” y “refrescantes” pasando por el largo proceso que se inicia con el encendido del fuego, la atención por el proceso de cocción y la satisfacción de los diversos “puntos” requeridos por los comensales hasta culminar en los apretados aplausos que, invariablemente, se brindan al impulso de ese “Un aplauso para el asador” que en algún momento alguien pronuncia.
CONSIGNAS PARA UNA PARRILLADA SALUDABLE
Pero más allá de la emoción que nos trransmiten estas imágenes, el asado es más que encuentro. Es, a todas luces, una instancia nutricional cuyas virtudes no pueden ligeramente soslayarse. Pero para preservar sus cualidades en este sentido debemos prestar atención a ciertas consignas.

- LA PREPARACION DEL FUEGO. MADERAS DURAS, AROMATICAS, O CARBON VEGETAL.
Porque una brasa puede hacerla cualquiera, pero una buena brasa es harina de otro costal. Podemos usar leña o carbón, sin embargo, si usamos leña, la elección de su tipo deberá alinearse con el resultado que apuntemos a conseguir. Si aspiramos a obtener brasas consistentes en cuanto a poder calorífico las ideales son las maderas duras (como el Algarrobo o Tamarindo), pero si lo que nos interesa es el aroma, cabe elegir otras maderas mas perfumadas: naranjo, olivo, almendro… Por cierto, el carbón vegetal es una opción que nos permite simplificar todo el proceso obteniendo resultados igualmente buenos. Eso sí, a la brasa “debemos esperarla”. ¿Cómo saber si está lista? La gran pregunta. El indicador es el color, cuando aparece sobre ella ese tono blanquecino por arriba (y rojo incandescente por debajo) que nos revela que ha llegado el momento de, finalmente, “empezar a cocinar”. Por supuesto, la brasa ha de distribuirse de manera homogénea en toda la superficie sobre la cual realizaremos los procesos de cocción y no debemos olvidar que irá perdiendo fuerza con el tiempo.

- CUIDADO CON LA CONTAMINACION CRUZADA. La contaminación cruzada es el resultado, naturalmente no deseado, que se produce cuando al emplear los mismos platos, cubiertos, o elementos, para trabajar sobre distintos alimentos crudos y cocidos, “exportamos” o “transferimos” componentes nocivos de un elemento crudo a un elemento cocido. Un ejemplo típico es el uso de la misma tabla en que cortamos la carne cruda para picar los vegetales de una ensalada. Este es un cuidado esencial que no debemos omitir para que nuestro disfrute del evento sea realmente pleno y sin temores de ninguna naturaleza.

- LA SELECCIÓN DE GUARNICIONES. Si de nutrición se trata, también se impone ser creativos a la hora de planear los acompañamientos. Por supuesto, entre ellos cabe incluir vegetales también asados en nuestra parrilla, como berenjenas, pimientos o calabazas, que no sólo añadirán sus cualidades alimenticias sino una vibrante nota de color a nuestro conjunto. Y en lo que concierne a las ensaladas, vale también pensar en opciones, no solo coloridas, sino también saludables en cuanto a la calidad y variedad de sus condimentos. Las marinadas con elementos ácidos (como vinagre, cítricos o yogur), los aceites (idealmente de oliva) y las hierbas (particularmente el romero, la albahaca, el tomillo y el orégano) modulan los sabores brindando un nuevo espectro a nuestra experiencia gastronómica.

- LA NOTA DULCE. También podemos asar a la parrilla frutas que podamos cortar en rebanadas. La piña, por ejemplo, resulta exquisita, porque la cocción carameliza sus azucares naturales potenciando su sabor.
Bajo estas pautas, una parrillada se constituye como una instancia de bienestar que contribuye a nuestra salud concebida como un todo. Salud física, desde el punto de vista nutricional, y salud emocional, como instancia de socialización y tiempo de calidad con nuestros afectos.
QUE PRECISAMOS.
Ahora bien, para que este evento tenga lugar y resulte exitoso, es imprescindible contar con los implementos adecuados. Y a satisfacer este ineludible requisito es que se aboca Baca Parrillas, con una enorme variedad de productos orientados a facilitar una cocción sana, y cuyos componentes no son solo operativamente efectivos sino sobre todo estéticamente elegantes.
Tal y como podemos ver en el sitio podemos apreciar, por ejemplo, las parrillas BlackRock y Steel Rock en que “un solo abrir y cerrar de la puerta frontal bastará para tener varias zonas de calor, oxigenar el carbón y cambiar la temperatura de la cámara”. Asimismo, su diseño utiliza de una forma más eficiente la energía del combustible al refractar el calor hacia adentro impidiendo su pérdida, lo que nos permitirá ahorrar dinero en carbón o leña. A estas dos opciones cabe agregar también el modelo Skull y la línea Inferno.
Pero no son solamente parrillas lo que Baca Parrillas ofrece. La empresa cuenta también con una gama de campanas que, una vez más, no solo cumplen con las funcionalidades de extraer el humo o iluminar la zona de cocción, sino que están diseñadas de modo tal que “visten” visualmente el espacio.
¿Quieres acaso también un rosticero para poder girar de manera automática alguna pieza en particular? Pues Baca Parrillas puede ofrecerte unos modelos fantásticos y expandibles, fabricados en acero inoxidable que te permitirán cargarles hasta 6 kilos de carne. ¿Y cómo es que giran? Pues basta un set de cuatro pilas “doble A” y con ello puedes contar con hasta 60 horas de funcionamiento continuo.
¿O tal vez deseas añadir a tu patio o cocina una zona especial, diferente, casi exótica, que invite a una experiencia sofisticada? Pues Baca Parrillas puede proponerte dos variantes de FirePits, ambas con un diseño fantástico, llamadas “Muyu” y “GOT”, aptas para transportarse imaginariamente a tiempos pretéritos y a magias medievales.

Por supuesto, el catálogo no acaba aquí, pero ciertamente ya nos damos una idea. Si nuestro objetivo es incorporar a nuestras vidas la cocción a la parrilla de carnes, verduras o incluso frutas, de modo recurrente, y convertirla en una práctica habitual, susceptible de brindarnos un goce gastronómico y a la vez emocional, tal vez sea buena idea empezar a pensar en su “escenario” ideal y dotarlo de elementos modernos, prácticos y bonitos. Una vez que los tengamos, solo será cuestión de ir de compras, y empezar a disfrutar.




